Corren días duros para los habitantes de esta nuestra Tierra Media, pero incluso en esta época no podemos olvidarnos de que todo podría ser incluso peor sin música. Al fin y al cabo, el sentimiento viene arraigado al ser humano, y eso es precisamente la música. Puro sentimiento...
Ayer, revisionando antiguos post, me encontré uno de los comentarios de mi buen amigo Alberto acerca de un vídeo en youtube. El clip no era otro que una versión multicultural del tema Stand by me. Admito que en su día no le presté atención, pero ayer, tras una dura jornada laboral poco fructífera y un pelín frustrante, me llamó la atención. Pronto reconocí de que se trataba: había oído hablar del proyecto en la prensa: Playing for change, un mega proyecto de un productor musical llamado Mark Johnson, que embarcado en la dificil tarea de humanizar a los humanos, se propuso unir almas de todos los colores, olores, y sabores, para crear un álbum de mil sabores, olores, y colores distintos...
El álbum no sólo es una pieza maestra por su música, una mezcla perfecta de los 5 continentes (étnica, folk, gospel, blues, soul, danza, reege); también lo es porque su objetivo es increible, envidiable, y también posible.
No sé que carajos tiene, pero se nota que está hecho con el alma, desde lo más profundo... yo lo estoy escuchando ahora, y tened por seguro que me voy a casa con el corazón contento.
PD1. Dedicado a mi gran amigo Alberto, ese vampiro musical...
PD2. Por favor, si de verdad os gusta, compradlo. No hace falta que diga que es importante... aquí su
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